El jabalí y el carnero
por Félix María Samaniego
De la rama de un árbol un carnero
Degollado pendía:
En él a sangre fría
Cortaba un remangado carnicero.
El rebaño inocente,
Que el trágico espectáculo miraba,
De miedo ni pacía ni balaba.
Un jabalí gritó: « ¿Cobarde gente,
Que miráis la carnívora matanza,
Cómo no os vengáis del enemigo? »
« Tendrá (dijo un carnero) su castigo;
Mas no de nuestra parte la venganza.
La piel que arranca con sus propias manos
Sirve para los pleitos y la guerra,
Las dos mayores plagas de la tierra,
Que afligen a los míseros humanos;
Apenas nos desuellan, se destina
Para hacer pergaminos y tambores.
Mira como los hombres malhechores
Labran en su maldad su propia ruina ».
Esta fábula la trae al Fabulario Don Alejandro.