El león con su ejército
por Félix María Samaniego
El león, rey de los bosques poderoso,
quiso armar un ejército famoso.
Juntó sus animales al instante.
Empezó por cargar al elefante
un castillo con útiles, y encima
rabiosos lobos, que pusiesen grima.
Al oso lo encargó de los asaltos;
al mono, con sus gestos y sus saltos,
mandó que al enemigo entretuviese;
a la zorra que diese
ingeniosos ardides al intento.
Uno gritó: —La liebre y el jumento,
éste por tardo, aquélla por medrosa,
de estorbo servirán, no de otra cosa.
—¿De estorbo?, dijo el rey; yo no lo creo.
En la liebre tendremos un correo,
y en el asno mis tropas un trompeta.
Así quedó la armada bien completa.
Tu retrato es el león, conde prudente,
y si a tu imitación, según deseo,
examinan los jefes a su gente,
a todos han de dar útil empleo.
¿Por qué no lo han de hacer? ¿Habrá cucaña
como no hallar ociosos en España?
Esta fábula la trae al Fabulario Don Alejandro.