Fábula 5

por Aquiles Nazoa

venezolano · 1920–1976


Para evitar que el hombre lo matara
como a todos los otros de su piara
que siguieron tan trágico destino,
una vez de comer dejó un cochino.

   Y así logró su fin, aunque os asombre,
pues se empezó a poner como un alambre
hasta que en vez del hombre
quien lo mató fue el hambre.

   Vaya por el camino
o por la calle real,
el caso es que el cochino
siempre muere al final.

Esta fábula la trae al Fabulario Don Alejandro.