Las hadas prudentes y las hadas necias

por Anónimo


Cuando las hadas de los árboles vinieron a la tierra, vagaron por montes y valles en busca de morada; unas eran prudentes y otras necias.

Huyeron las primeras de los árboles aislados y solitarios, en medio de los campos labrados, y prefirieron ir a vivir en una espesa selva. Pero las hadas necias se dijeron « ¿Por qué vivir todas juntas y solas en el bosque? Vayamos a los árboles que crecen cerca de los poblados; allí los hombres nos obsequiarán con presentes ».

Mas he aquí que una noche se desencadenó tan furiosa tormenta, que el vendaval arrancó de cuajo los árboles, dejando a las hadas insensatas sin morada. Entre tanto, los apiñados árboles de la selva resistieron la furia de la tempestad y ni uno solo sufrió daño.

—Los hombres deben estar unidos de igual modo que los árboles del bosque— dijeron las hadas sensatas a las necias. Solo el árbol solitario en los desiertos campos o desnudos montes es injuriado por la tempestad.

La unión es la fuerza.

Fábula atribuida a Buda.

Esta fábula la trae al Fabulario Don Alejandro.